martes, 9 de octubre de 2012

No es mi historia,pero leela.

''Bueno, hola, me gustaría que leyeran algo sobre mí. Yo comencé con los cortes a temprana edad, tenía diez años cuando me corté por primera vez un diez de diciembre, justo el día de mi cumpleaños, sí, ese día lo recuerdo muy bien, me hicieron sentir la peor persona que haya existido en el mundo, me acuerdo que mi mamá ese día me sacó la mierda y se suponía que era mi cumpleaños, todos ese día me trataron mal solo por unos problemas de notas que tuve en el colegio, me decían que no era como mis hermanos, que yo era “inútil”. Ese día por primera vez sentí ese ardor en mis muñecas, sentí ese calor de rabia en mis mejillas y también sentía ese sabor salado de las lagrimas, lloré tanto ese día, además de el dolor que sentía por los correazos. Ese diez de diciembre del 2007 no lo olvidaré jamás, por primera vez dañe mi cuerpo, por primera vez me odie así misma, por primera vez tuve un cumpleaños de mierda, pero eso no paró ahí.. yo me cortaba cuando podía, a veces lo hacía para sentirme bien, sí, aunque me digan “Patética” yo por lo menos cortándome me sentía bien, era como una sensación mejor que la marihuana, mejor que un poco de alcohol, era algo único que a mi me gustaba y mucho. Pasaron los meses después de ese diez de diciembre y mi brazo izquierdo comenzó a tomar otra forma, más delgada y brutalmente dañada, escondía mi brazo izquierdo como hueso santo, no dejaba que nadie lo tocara, lo limpiaba siempre, porque es obvio, luego de cortarse viene ese remordimiento tonto de “No debería haberlo echo, me arrepiento tanto”, me dolía mucho el roce de polerones o poleras largas, a veces apenas podía cerrar mi mano en forma de puño, me dolía mucho, pero nunca nadie lo notó. 
Pasó un año después de ese día y mis marcas iban aumentando, una vez me corté con tanta fuerza que después yo misma me cosí con un poco de hilo y aguja, fue un dolor asquerosamente horrible, ni siquiera cuando me trisé todos los huesos de la muñeca derecha sentí tanto dolor, en tan solo un año me había convertido en alguien tan masoquista, tan reservada y fría, todos los días recibía esos tontos tratos de “Elizabeth, no sirves para nada, solo estorbas en esta casa” además de los problemas económicos que había en casa, siempre me ocultaron todo por miedo de “Hacerme daño” pero no sabían que con una sola palabra me hacían más daño que yo misma cortándome, me encerraba horas y horas en mi pieza a llorar y nadie jamás lo notó, siempre despertaba con cuatro o cinco marcas nuevas, en mi brazo o en mis piernas, de apoco con el tiempo comencé a cortarme otras partes, además de brazo y muslos, comencé en el estomagó y eso si que dolía, me sentía tonta y una enferma desquiciada por hacerme eso, pero habían veces que en verdad me gustaba esa sensación masoquista de hacerme daño a mi misma. Mientras el tiempo pasaba, cada día me despertaba con menos ganas de existir o por lo menos de levantarme y escuchar de nuevo esos “Niñita tonta sal de aquí”, me transforme en un monstruo por lo menos a mí parecer, comencé a odiar a todo aquel que se me acercara de una forma bruta o desconocida, me volví terca y desobediente y por lo mismo, siempre recibía golpes a cambio, lloraba todos las noches hasta quedarme dormida ¿y saben cuantos años tenía? doce, se supone que una “niña” de doce años debe ser feliz y radiante, pero yo era todo lo contrario, caí en depresión al poco tiempo después de cumplir trece años y todo fue porque mi papá cayó preso, él casi nunca estaba conmigo, siempre estaba viajando. Llevaba tres años haciéndome daño y nadie nunca lo notó, todo el año 2010 estuve con una depresión horrible, veía cosas, sentía a veces que las paredes me hablaban y un día de agosto fue la primera vez que intenté suicidarme, fallida mente, mi cuñado me encontró y él prácticamente me salvó, le rogué que no le contará a mi mamá pero no me hizo caso, ¿qué hizo mi mamá? me “castigo” pero a golpes, diciéndome cada cosa horrible que cada vez rompía más y más mi corazón, mi psicólogo escolar decía que era una niña muy valiente, también sufrí de bullying en el colegio en quinto y sexto, él decía que yo podía soportar cualquier situación que me ponían por delante, pero él nunca supo que yo me cortaba, que casi todos mis polerones o poleras largas tenían manchas de sangre impregnadas y que me pasaba horas lavándolas a manos, escondiéndolas de mi mamá. Cuando me hice “Señorita” todo empeoró, debía “madurar” y eso es lo que siempre he odiado, mi mamá y mis dos hermanas me veían como algo que ellas podían controlar a su gusto y eso me hacía un daño horrible. En el año 2011 caí en el hospital unos días por culpa de mis cortes, ahí descubrieron todo, cada marca horrible que tenía en mi brazo izquierdo, en mis piernas y en mi vientre, una enfermera que me cuidó esos días le prohibió a mi mamá que se acercara a mi así que mi hermano mayor me visito esos días, el sentimiento de culpa o eso que se repetía inconscientemente en mi cabeza “Elizabeth, cuando vuelvas a casa te espera la correa de papá”, me hacía llorar, lo único que quería era quedarme por siempre en ese hospital, no irme nunca, pero cuando volví a casa todos me recibieron tan cariñosamente, pero yo no quería su cariño, volví a encerrarme en mi pieza y recuerdo que mi mamá entro llorando, me miró, yo en ese entonces sí, la odiaba, ella me dijo “Sé que solo dios perdona, pero necesito mi niña que tú me perdones”, yo sentí ese fuego de rencor dentro mio, y le dije “Tu no me hiciste nada, siempre fuí yo la tonta que me dañe”, recuerdo que mi mamá lloro casi cuatro días seguidos, yo prometí no hacerme daño pero a finales del año 2011 pasó algo horrible en mi casa y ¿a que recurrí yo? sí, de nuevo, después de casi cuatro meses sin cortarme, recurrí a los cortes hasta el 17 de mayo de este año, cuando encontré aquí en tumblr un proyecto para las niñas que se cortan, se llamaba “The butterfly project”, consistía en dibujarse una mariposa en la zona donde te cortabas y ponerle el nombre de la persona que amabas, yo lo hice, me hice mariposas en casi todo el cuerpo y a todas les puse un nombre diferente, pero a la de mi brazo le puse “Justin”, ya que él, sí, el hombre al cual todos tratan de mierda y bla bla, él me hacía sentir mejor cuando yo estaba muy mal, yo le puse su nombre y desde ese 17 de mayo que no me he cortado, mis cicatrices siguen ahí, yo sé que jamás se irán o quizás el tiempo las borre, pero a lo que yo voy con todo esto es que si hay otras formas para desahogarse, no principalmente cortándose, por eso tú, si leíste esto y conoces a alguien que se corta, ayúdale, porque no sabes cuanto sufre una persona por los cortes y si tu el o la que leíste esto te cortas, quiero decirte que vales mucho aunque no lo creas, que eres hermosa/o aunque todo el mundo te diga lo contrario, valorizate porque nadie más lo hará por ti. 

Muchas gracias por leer.''

No hay comentarios:

Publicar un comentario